martes, 13 de abril de 2010

Atleti: Te veo Borroso

Woody Allen no es mi director preferido pero me encantan algunas de sus películas. Me gustó mucho Deconstructing Harry o Desmontando a Harry que se llamó aquí, y me gustó por que finalmente lo que más me gusta de este director es su sentido del humor. Me encanta un pequeño cuento que aparece en la cinta y que trata sobre un hombre borroso. Un hombre dedicado al cine y que por motivos ocultos a todo el mundo comienza a verse desenfocado. Primero es el “camarógrafo” el que percibe el problema y descubre que el tipo no puede ser enfocado decentemente por el objetivo de su cámara, poco después, director y demás presentes en el rodaje empiezan a comprobar que el señor se ve borroso, que no se le puede enforcar, ni tras una cámara ni a simple vista, ni lejos ni cerca, sencillamente este hombre parece ser una figura nublada y desenfocada que nadie puede ver con nitidez. Ante lo extraño del asunto se le aconseja al señor descansar, ir a casa, estar con la familia, liberarse del estrés. Una vez en casa, mujer e hijos perciben el mismo problema y dice la hija del señor entre decepcionada y egoísta. Papa: Te veo Borroso.

Lejos de buscar los orígenes del problema en los hábitos o quehaceres del señor desenfocado, este, sin miedo a encontrar la negativa de todos aquellos que le rodean plantea poner a sus familiares unas grandes gafas de aumento con las que poder enfocar su figura. Y así, la familia de este señor acepta felizmente llevar de por vida unas gafas graduadas sólo para ver con nitidez la figura de su querido padre.

Hablo aquí de esta pequeña ficción por lo que me recuerda su desenlace al Atlético de Madrid, una Sociedad Anónima deportiva que me cuesta reconocer, que me genera problemas para ver con nitidez, por que no sé lo que es o lo que quiere ser. No sé exactamente quien hace que o quien deja de hacer. No se si detrás de la niebla está el club del que siempre he sido seguidor o si esto ya es otra cosa que prefiero seguir viendo desenfocada. Por que mirar hacía una figura desenfocada es a veces tan molesto que obliga a apartar la vista. En fin, no sé si lo que un día fue mi equipo se ha ido difuminando de tal forma que actualmente sólo acierto a ver una figura borrosa con rayas rojas y blancas y con la insignia de Madrid en el escudo.

Muchos no hemos aceptado la extravagante solución de las gafas, y eso que las gafas nos las han vendido por todos lados, por anuncios en la tele, por la prensa panfletaria, por emisoras y televisiones, a través de discursos y entrevistas que nos las han presentado como un artículo de diseño y distinción que jamás debemos abandonar. No nos hemos puesto las gafas de Mortadelo para ver algo que anteriormente veíamos con nitidez por que entendemos que el problema no está en nuestra capacidad para enfocar los objetos. El problema, el de los que ahora parecemos unos inconformistas o unos “pesados” es el de aquellos que vieron a este club ser otra cosa y ahora no reconocen con claridad lo que ven sobre el campo pero sobre todo y quizás algo tan importante como lo anterior, no reconocen todo aquello que no se ve en el terreno de juego pero que se siente.

Hace gracia ver como a poco que la camiseta del Atlético de Madrid se acerca a finales empiezan algunos a sentirse mal. Dejan ver a veces sin querer que los triunfos del gracioso perdedor molestan. Y créanme. Molestan y mucho. Y más que los triunfos de otros. Esto, para los que no llevamos las gafas puestas, no puede ser que suceda una vez cada quince años. Espero que ganar la Copa con merecimiento y haciendo una gran final sirva al menos para ver durante un rato a mi equipo con nitidez y para que todos aquellos que aceptaron llevar las gafas vean por momentos que estas no serían necesarias si las cosas fuesen como siempre habían sido.

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