El Atlético Madrid se ha plantado diez años después en una Final de la Copa del Rey y acaba de derrotar por segundo año consecutivo al Futbol Club Barcelona, al equipo que mejor juega al futbol en estos momentos y equipo que además obtiene los mejores resultados. También ilusiona, no tanto como debería, la Uefa Europe Ligue, una competición con un cartel estupendo donde puede uno encontrarse en los cruces con la Roma, la Juventus, el Liverpool, el Everton o el Valencia. Ninguno de ellos me parece tiene menos cartel que el Olimpique de Lyon o incluso que ese equipo que no hace mucho nos vapuleaba en el Calderón, digo el Oporto.
Parece entonces abrirse un nuevo horizonte que ofrece retos interesantes y sobre todo por que el juego del equipo ha parecido repuntar contra el Barcelona y por que si ha sido contra el mejor equipo del mundo se debe o se debería conceder el mérito que corresponde. Dicho esto quiero plantear mi punto de vista que para nada es optimista y mucho menos complaciente con lo anterior.
En primer lugar he de decir que si el Atlético de Madrid ha llegado a esta final de la copa del Rey ha sido sin duda por méritos propios pero no sin contar con la suerte de un calendario que le ha favorecido y que le ha provisto de unas eliminatorias que en mis años como aficionado no había visto. En fin, por el momento no hemos hecho mas que eliminar al Recreativo de Huelva, al Celta de Vigo y al Racing de Santander, que dicho así, seguido, más parece una de esas liguillas por la permanencia que se jugaban hace años.
Sobre el partido contra el futbol club barcelona, las alabanzas al entrenador, al equipo. Sobre las nuevas ilusiones que ha levantado ese partido y el juego desplegado por el atletico de Madrid. Las entiendo. Pero no las comparto. Nadie me va a descubrir que el Atletico de Madrid tiene algún jugador mediocre pero también muy buenos jugadores, y nadie me va a descubrir que con un alto grado de motivación esos jugadores son capaces de ganar a cualquiera. Aquí empieza y acaba mi análisis sobre el partido, no le concedo a Quique Flores más mérito por su planteamiento del que se le pudo conceder a Ferrando, a Manzano, a Aguirre o tantos otros entrenadores que tuvieron la oportunidad de entrenar al Atletico de Madrid y por tanto la oportunidad de ganar al Futbol club Barcelona en un Vicente Calderón lleno y volcado con su equipo.
En mi opinión, el mérito de un entrenador que maneja el Tercer Presupuesto de España no está en conseguir ganarle un partido al Barcelona, jugando normal, correoso, juntito, y poco más, está en no hacer el ridículo contra el Málaga, contra el Getafe, o contra cualquier otro equipo que tiene la fortuna de enfrentarse al nuestro. Entiendo que esa buena actitud vista contra el barcelona es una obligación y no una graciosa concesión que hacen los jugadores cuando creen que llega el momento. Sería deseable, que alguien en el club, hiciese entender a los jugadores que esa actitud ha de mantenerse como algo normal, que lo anormal es no tenerla, que lo anormal es hacer el ridículo, que les hiciese entender la diferencia entre dignidad y regularidad, por que al contrario de lo que reclaman no es regularidad lo que falta, este equipo ya es tremendamente regular haciendo el ridículo, lo que falta es dignidad profesional, es espíritu y es compromiso. Lo lamentable es que en este Club, para exigir eso, están dos tipos inculpados por Estafa que han convertido al Atletico de Madrid en su particular cortijo para el trapicheo de guante blanco y la compraventa de jugadores. Y parece que ahora también en plataforma para relanzar la carrera de Enrique Cerezo como monologista del absurdo. Le concedo el mérito de haber conseguido gracias a sus declaraciones algo hasta ahora imposible, convertir por comparación al Doctor Cabeza en un ser coherente.
Quique Flores me ha demostrado algunas cosas que me agradan pero ninguna de ellas tiene que ver estrictamente con el futbol. Por ello pienso, y espero equivocarme, que la Final de copa la podemos perder sin que eso sea una sorpresa para nadie, también se puede ganar por que es un partido y este equipo ha demostrado que en ciertos momentos puede dar la talla, pero eso parece depender de algún complejo misterio oculto al aficionado de a pie; que en la liga lo más a lo que podemos aspirar es a evitar el ridículo que viene ofreciendo el equipo y que en la Europe Ligue duraremos hasta que nos toque un equipo medianamente serio y ese equipo suele ser casi cualquiera menos nosotros. En fin. Si las cosas siguen como están, aún ganando la copa, mi calificación para Quique, para la dirección deportiva, para el equipo y para la dirección del club es un clamoroso insuficiente.Tiempo habrá para las alabanzas si las cosas cambian más allá de la sobre excitación que provoca jugar con el Calderón a rebosar y contra el Barcelona.
Creo que las floridas explicaciones de Quique, las excusas y esa cosa de convertir al equipo en un Don Quijote de la psicología de autoayuda se queda fuera de tiempo. Parece que este Quique lidiando con un grupo de traumatizados a los que allá que recuperar para la vida social. Los seguidores del Atlético de Madrid somos grandes consumidores de humo, pero oiga, las bicicletas son para el verano.
miércoles, 17 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
Acomodación en la Granja
Esto de las fábulas ha sido siempre un género literario muy aleccionador y bastante socorrido, personificando en animales conductas propias del ser humano se pueden decir muchas cosas que de otra forma sería bastante más complicado explicar y esto sólo por que de alguna manera, las gentes de bien han ido atribuyendo a ciertos animales un carácter o un cierta especie de personalidad propia y comparable a la de algunos hombres.
Las hay que hablan sobre avaricia, otras lo hacen sobre los instintos incontrolables del hombre, y las hay también más modernas, que tratan de reflejar el estado de una sociedad o el tipo de individuos que podemos encontrar en ella. Finalmente todas, tienen ese espíritu docente, simplista y educativo que tan bien ha funcionado siempre con los niños antes de ir a la cama. Tal ha sido la penetración de estas historias que hoy incluso nos atrevemos a calificar directamente a algunas personas con el nombre de un animal sabiendo todos por su contexto cultural lo que en realidad le estamos llamando. Por ejemplo. Si alguien dijese que Miguel Angel Gil y Enrique Cerezo se han comportado con el Atlético de Madrid como dos aves de carroña, aún sabiendo todos el enorme valor ecológico de estas nunca bien valoradas criaturas, muchos pensarían en dos pajarracos despeluchados que pelean con ferocidad por devorar los entresijos de un animal en estado de putrefacción. Incluso alguno, en su afán por concretar la comparación, apuntaría que estas imponentes aves han desarrollado la capacidad de digerir casi cualquier cosa gracias a un prodigioso aparato digestivo inmune a todo tipo de bacteria generada por la carne en descomposición.
Si alguien pretendiese hacer el mismo ejercicio con la prensa deportiva en este país, tal vez dijese que estos se comportan y se han comportado con nuestro club como una jauría de Hienas, y no muchos verían en esta comparación un animal tenaz, temido, capaz de adaptarse al medio como ningún otro, o como un animal singular, que organiza sus grupos en torno al matriarcado, serían mayoría seguramente los que viesen un grupo de animales encorvados y siniestros que ríen al son de la mayoría y actúan frecuentemente con nocturnidad y de forma traicionera.
Llegados a este punto, alguno se encontraría con la comparación más dolorosa, qué animal podríamos atribuir a la hastiada afición atlética, se me ocurre el Ñu, aunque sería aceptable cualquiera de los herbívoros que campan en manada por esas llanuras de Dios. Y alguno puede sentirse ofendido y he de decir que no hago la comparación con la intención de ofender a nadie, pero miré, ¿ha visto usted alguna vez un ñu indignado y contrariado por los sinsabores del destino? ¿Ha visto usted alguna vez como los ñus enfrentan su cruel y desgraciada vida con la fuerza del grupo o con la rebeldía? ¿Ha visto usted alguna vez a un Ñu leyendo a Trostky? No se me ocurre otro animal más nihilista y eso que los ñus no han vivido un pasado glorioso, esto es, no hablamos de una animal paciente que vivió momentos de gloria, el ñu ha sido siempre un animal con menos prensa que el foro europeo de tapiceros, o sea.
Todo esto sea dicho con el mayor de los respetos, por la parte que me toca como componente de esa afición y como frustrado tapicero; otro día nos ponemos más serios y hablamos de Jenkins, de John McCarthy de Mayer Zald de los incentivos selectivos, de la disponibilidad de recursos, de las acciones colectivas y de la historia de los movimientos sociales. Al final estos tipos vendrían a decir que o bien los Ñus un día se pillan un cabreo de tres pares de cojones y arrasan con la sabana en un acto irracional (cosa que no descarto tal como van las cosas), o que tal vez los ñus no tienen herramientas para organizar su protesta, no disponen de derechos para ejercerla, no encuentran un objetivo claro por el que hacerla y así, finalmente se resignan a una estructura carente de oportunidades y elementos para organizarse, quedando los pobres a la discreción de cocodrilos, leones, y demás fieras.
Nos quedan los jugadores, los deportistas, jóvenes, adinerados, algunos más agraciados que otros, pero sin duda en esta sociedad el dinero embellece, y tanto embellece que un chico que bien podría estar tuneando su Seat León en el polígono de Coslada hace ahora anuncios para Armani. Los futbolistas, o esos que salen al campo con la camiseta del Atlético de Madrid intentando sin éxito darle tres patadas a un balón, serían los Leones, protagonistas del juego, de la sabana y de los documentales de la BBC. En este caso, los del club Atlético de Madrid deben pertenecer a uno de esos clanes en decadencia, donde cazan un par de individuos con un bajo porcentaje de acierto pero cuyas erráticas acciones son aún afición de muchos y también de unos pocos que se sirven de sus contados aciertos para alimentar a su numerosa prole de hienas o a la siempre expectante pareja de Buitres.
En este cuento no hay final, no hay moraleja, o quizás alguno que se ponga más profundo pueda ver aquello del ciclo de la vida, ese destino inmutable y lógico que se mantiene de generación en generación, inalterable, los buitres son felices siendo buitres, las hienas sobreviven felizmente siendo hienas, los leones, aún en decadencia, siguen siendo leones, y los ñus no parecen pintar demasiado en la sabana, pero ciertamente todos deberían saber, que sin ñus, no hay leones, ni hienas ni buitres, ni sabana.
Las hay que hablan sobre avaricia, otras lo hacen sobre los instintos incontrolables del hombre, y las hay también más modernas, que tratan de reflejar el estado de una sociedad o el tipo de individuos que podemos encontrar en ella. Finalmente todas, tienen ese espíritu docente, simplista y educativo que tan bien ha funcionado siempre con los niños antes de ir a la cama. Tal ha sido la penetración de estas historias que hoy incluso nos atrevemos a calificar directamente a algunas personas con el nombre de un animal sabiendo todos por su contexto cultural lo que en realidad le estamos llamando. Por ejemplo. Si alguien dijese que Miguel Angel Gil y Enrique Cerezo se han comportado con el Atlético de Madrid como dos aves de carroña, aún sabiendo todos el enorme valor ecológico de estas nunca bien valoradas criaturas, muchos pensarían en dos pajarracos despeluchados que pelean con ferocidad por devorar los entresijos de un animal en estado de putrefacción. Incluso alguno, en su afán por concretar la comparación, apuntaría que estas imponentes aves han desarrollado la capacidad de digerir casi cualquier cosa gracias a un prodigioso aparato digestivo inmune a todo tipo de bacteria generada por la carne en descomposición.
Si alguien pretendiese hacer el mismo ejercicio con la prensa deportiva en este país, tal vez dijese que estos se comportan y se han comportado con nuestro club como una jauría de Hienas, y no muchos verían en esta comparación un animal tenaz, temido, capaz de adaptarse al medio como ningún otro, o como un animal singular, que organiza sus grupos en torno al matriarcado, serían mayoría seguramente los que viesen un grupo de animales encorvados y siniestros que ríen al son de la mayoría y actúan frecuentemente con nocturnidad y de forma traicionera.
Llegados a este punto, alguno se encontraría con la comparación más dolorosa, qué animal podríamos atribuir a la hastiada afición atlética, se me ocurre el Ñu, aunque sería aceptable cualquiera de los herbívoros que campan en manada por esas llanuras de Dios. Y alguno puede sentirse ofendido y he de decir que no hago la comparación con la intención de ofender a nadie, pero miré, ¿ha visto usted alguna vez un ñu indignado y contrariado por los sinsabores del destino? ¿Ha visto usted alguna vez como los ñus enfrentan su cruel y desgraciada vida con la fuerza del grupo o con la rebeldía? ¿Ha visto usted alguna vez a un Ñu leyendo a Trostky? No se me ocurre otro animal más nihilista y eso que los ñus no han vivido un pasado glorioso, esto es, no hablamos de una animal paciente que vivió momentos de gloria, el ñu ha sido siempre un animal con menos prensa que el foro europeo de tapiceros, o sea.
Todo esto sea dicho con el mayor de los respetos, por la parte que me toca como componente de esa afición y como frustrado tapicero; otro día nos ponemos más serios y hablamos de Jenkins, de John McCarthy de Mayer Zald de los incentivos selectivos, de la disponibilidad de recursos, de las acciones colectivas y de la historia de los movimientos sociales. Al final estos tipos vendrían a decir que o bien los Ñus un día se pillan un cabreo de tres pares de cojones y arrasan con la sabana en un acto irracional (cosa que no descarto tal como van las cosas), o que tal vez los ñus no tienen herramientas para organizar su protesta, no disponen de derechos para ejercerla, no encuentran un objetivo claro por el que hacerla y así, finalmente se resignan a una estructura carente de oportunidades y elementos para organizarse, quedando los pobres a la discreción de cocodrilos, leones, y demás fieras.
Nos quedan los jugadores, los deportistas, jóvenes, adinerados, algunos más agraciados que otros, pero sin duda en esta sociedad el dinero embellece, y tanto embellece que un chico que bien podría estar tuneando su Seat León en el polígono de Coslada hace ahora anuncios para Armani. Los futbolistas, o esos que salen al campo con la camiseta del Atlético de Madrid intentando sin éxito darle tres patadas a un balón, serían los Leones, protagonistas del juego, de la sabana y de los documentales de la BBC. En este caso, los del club Atlético de Madrid deben pertenecer a uno de esos clanes en decadencia, donde cazan un par de individuos con un bajo porcentaje de acierto pero cuyas erráticas acciones son aún afición de muchos y también de unos pocos que se sirven de sus contados aciertos para alimentar a su numerosa prole de hienas o a la siempre expectante pareja de Buitres.
En este cuento no hay final, no hay moraleja, o quizás alguno que se ponga más profundo pueda ver aquello del ciclo de la vida, ese destino inmutable y lógico que se mantiene de generación en generación, inalterable, los buitres son felices siendo buitres, las hienas sobreviven felizmente siendo hienas, los leones, aún en decadencia, siguen siendo leones, y los ñus no parecen pintar demasiado en la sabana, pero ciertamente todos deberían saber, que sin ñus, no hay leones, ni hienas ni buitres, ni sabana.
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