miércoles, 17 de febrero de 2010

Las bicicletas son para el verano

El Atlético Madrid se ha plantado diez años después en una Final de la Copa del Rey y acaba de derrotar por segundo año consecutivo al Futbol Club Barcelona, al equipo que mejor juega al futbol en estos momentos y equipo que además obtiene los mejores resultados. También ilusiona, no tanto como debería, la Uefa Europe Ligue, una competición con un cartel estupendo donde puede uno encontrarse en los cruces con la Roma, la Juventus, el Liverpool, el Everton o el Valencia. Ninguno de ellos me parece tiene menos cartel que el Olimpique de Lyon o incluso que ese equipo que no hace mucho nos vapuleaba en el Calderón, digo el Oporto.

Parece entonces abrirse un nuevo horizonte que ofrece retos interesantes y sobre todo por que el juego del equipo ha parecido repuntar contra el Barcelona y por que si ha sido contra el mejor equipo del mundo se debe o se debería conceder el mérito que corresponde. Dicho esto quiero plantear mi punto de vista que para nada es optimista y mucho menos complaciente con lo anterior.

En primer lugar he de decir que si el Atlético de Madrid ha llegado a esta final de la copa del Rey ha sido sin duda por méritos propios pero no sin contar con la suerte de un calendario que le ha favorecido y que le ha provisto de unas eliminatorias que en mis años como aficionado no había visto. En fin, por el momento no hemos hecho mas que eliminar al Recreativo de Huelva, al Celta de Vigo y al Racing de Santander, que dicho así, seguido, más parece una de esas liguillas por la permanencia que se jugaban hace años.

Sobre el partido contra el futbol club barcelona, las alabanzas al entrenador, al equipo. Sobre las nuevas ilusiones que ha levantado ese partido y el juego desplegado por el atletico de Madrid. Las entiendo. Pero no las comparto. Nadie me va a descubrir que el Atletico de Madrid tiene algún jugador mediocre pero también muy buenos jugadores, y nadie me va a descubrir que con un alto grado de motivación esos jugadores son capaces de ganar a cualquiera. Aquí empieza y acaba mi análisis sobre el partido, no le concedo a Quique Flores más mérito por su planteamiento del que se le pudo conceder a Ferrando, a Manzano, a Aguirre o tantos otros entrenadores que tuvieron la oportunidad de entrenar al Atletico de Madrid y por tanto la oportunidad de ganar al Futbol club Barcelona en un Vicente Calderón lleno y volcado con su equipo.

En mi opinión, el mérito de un entrenador que maneja el Tercer Presupuesto de España no está en conseguir ganarle un partido al Barcelona, jugando normal, correoso, juntito, y poco más, está en no hacer el ridículo contra el Málaga, contra el Getafe, o contra cualquier otro equipo que tiene la fortuna de enfrentarse al nuestro. Entiendo que esa buena actitud vista contra el barcelona es una obligación y no una graciosa concesión que hacen los jugadores cuando creen que llega el momento. Sería deseable, que alguien en el club, hiciese entender a los jugadores que esa actitud ha de mantenerse como algo normal, que lo anormal es no tenerla, que lo anormal es hacer el ridículo, que les hiciese entender la diferencia entre dignidad y regularidad, por que al contrario de lo que reclaman no es regularidad lo que falta, este equipo ya es tremendamente regular haciendo el ridículo, lo que falta es dignidad profesional, es espíritu y es compromiso. Lo lamentable es que en este Club, para exigir eso, están dos tipos inculpados por Estafa que han convertido al Atletico de Madrid en su particular cortijo para el trapicheo de guante blanco y la compraventa de jugadores. Y parece que ahora también en plataforma para relanzar la carrera de Enrique Cerezo como monologista del absurdo. Le concedo el mérito de haber conseguido gracias a sus declaraciones algo hasta ahora imposible, convertir por comparación al Doctor Cabeza en un ser coherente.

Quique Flores me ha demostrado algunas cosas que me agradan pero ninguna de ellas tiene que ver estrictamente con el futbol. Por ello pienso, y espero equivocarme, que la Final de copa la podemos perder sin que eso sea una sorpresa para nadie, también se puede ganar por que es un partido y este equipo ha demostrado que en ciertos momentos puede dar la talla, pero eso parece depender de algún complejo misterio oculto al aficionado de a pie; que en la liga lo más a lo que podemos aspirar es a evitar el ridículo que viene ofreciendo el equipo y que en la Europe Ligue duraremos hasta que nos toque un equipo medianamente serio y ese equipo suele ser casi cualquiera menos nosotros. En fin. Si las cosas siguen como están, aún ganando la copa, mi calificación para Quique, para la dirección deportiva, para el equipo y para la dirección del club es un clamoroso insuficiente.Tiempo habrá para las alabanzas si las cosas cambian más allá de la sobre excitación que provoca jugar con el Calderón a rebosar y contra el Barcelona.

Creo que las floridas explicaciones de Quique, las excusas y esa cosa de convertir al equipo en un Don Quijote de la psicología de autoayuda se queda fuera de tiempo. Parece que este Quique lidiando con un grupo de traumatizados a los que allá que recuperar para la vida social. Los seguidores del Atlético de Madrid somos grandes consumidores de humo, pero oiga, las bicicletas son para el verano.

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