Hace ya más de veinte años llegó al Atlético de Madrid un individuo de esos que no olvidan fácilmente aquellos que tienen la suerte o la desgracia de conocer. De la mano de Futre y con un ideario agresivo consiguió el apoyo de muchos y la animadversión de unos pocos. A esos pocos, que además dejaron el club, hemos de reconocerles hoy como auténticos visionarios.
Como lo que era, un paleto ignorante, Jesus Gil trató de amoldar el mundo a su constreñido entendimiento, y en la medida de sus posibilidades lo consiguió. No era de su gusto rodearse por personas con criterio y capacidad para contradecir sus opiniones. En consecuencia se deshizo por la tremenda de todo aquel que no le correspondía, o mejor, de todo aquel que no le bailaba el Agua. Uno de ellos, o el primero, fue Luis Aragonés, y cuentan algunos que el Sabio, quizás en su faceta menos templada pero también docente, a punto estuvo de soltarle dos hostias. Y así, desde el médico hasta el secretario técnico, desde la estructura de cantera hasta la sección de Balonmano, fue dejando aquello como un solar, como un espacio diáfano en el que poder amontonar un buen puñado de pelotas que se acomodasen a su extravagante conducta. Pero también encontró algo que quizás no esperaba, y era una cosa llamada vestuario. Un lugar del que no se podía prescindir pero en el que no le resultaba fácil entrar. Así parece que Menotti se lo hizo entender desde un primer momento y mientras las cosas fueron bien, se mantuvo alejado de lo que hasta entonces había sido un lugar reservado para los Deportistas.
Como no podía ser de otra manera y toda vez que las cosas no sucedieron de la forma ideal que él esperaba, se metió en ese vestuario y lo hizo usando el mismo protocolo que hubiese utilizado para entrar en cualquier otro sitio, ya fuese una junta de la Real Federación o un programa de Telecinco, esto es, dando coces . El vestuario del Atlético de Madrid no ha vuelto a ser lo mismo. Y es verdad que era difícil o muy difícil conseguir que lo fuera, que el capitán del equipo fuese el yerno del presidente o que varios jugadores tuviesen negocios con él. Se decía que el Atlético de Madrid era una familia y no sólo se decía sino que también lo parecía. Lo que ha sucedido desde estos últimos veinte años con ese vestuario sólo lo saben los que están dentro y muy pocos se atreven a contarlo. Kiko Narvaez, cuenta “maravillas” de Jesus Gil, de Cerezo y de Gil Marín, dice el de Jerez que no hubiese estado mal tener una cena con el de Soria, ya una vez retirado, para encontrar el buen fondo que se le supone a toda persona, como jugador, dice, no lo descubrió, más bien todo lo contrario. Desde el “muerto de hambre Donato” pasando por Setién, Arteche, Alemao, Landáburu, Tren Valencia, Solozabal, Peiró, Ufarte, Luis, Basile, Pastoriza, Ivic, Maguregui, y una larga lista de gente, Deportistas de los de antes unos y un poco menos de antes otros, con lo que ello implica, en estos últimos veinte años hemos sido testigos de una linea de actuación que deja bien a las claras quien campa por sus anchas dentro del Club Atlético de Madrid. SAD
Dice Kiko, que a el no le salía del alma quedarse dos años cobrando de balde cuando un socio se deja la vida para renovar el carnet. Y por eso renunció a la ficha, y se quedó sin equipo, esa es la verdad, ni tenía nada firmado con el Milán ni nada de lo que se dijo fue cierto. Se filtró tal información para desviar la atención con un muñeco de paja, como sucede casi siempre, y así, una pancarta bien visible para todo el mundo estuvo medio partido en el Frente Atlético deseándole la muerte al de Jerez cuando otras mucho más pequeñas no duran cinco minutos. Sobre el Frente Atlético, o un grupo de dudable condición ética que allí se encuentra, se puede hablar otro día, como del encargado de seguridad del Estadio. Sólo una gentuza de peor calaña que ellos puede hacerse valer de su puesto para utilizar a estos individuos que andan montando peleas por todos los campos y dando una imagen de la afición que no se corresponde, o de esos otros que cogen a un señor de cincuenta años por la pechera para retirarle una pancarta donde pone Gil culpable. Esa Gentuza, son Miguel Angel Gil y Enrique Cerezo.
Si los que estamos fuera, nos podemos dar cuenta de como proceden estos individuos, si vemos el desparpajo y la falta de vergüenza que tienen estos dos estafadores de baja estopa. Y digo de baja estopa por que tardaron diez años en darse cuenta de como hacer negocio personal con el Atlético de Madrid, los diez primeros sólo lo utilizaron como plataforma mediática. Qué no se dirá dentro de ese vestuario. Que nivel de implicación puede tener ese vestuario cuando sabe que está dirigido y condicionado por esta cierta clase Gentuza. Y así, aquel que no comulga con la canción, sabe donde va a acabar. Donde han acabado otros. Otros, que aún siendo históricos, no quieren saber nada del Atlético de Madrid. Y muchos de los que están, son esa clase de jugador que parece recién llegado tras cuatro años en el club y que ya desde que llega parece estar pensando en marcharse. Dice Cerezo que no vio ayer el partido. Qué puedes exigirle a ese perfil de jugador, calladito, “profesional”, futbolista de 9 a 5, si siendo presidente de un club, no sólo no acompañas al equipo en el partido, quizás más importante del año, sino que sales por la tele y los medios diciendo que no lo has visto, que te lo han contado. Qué le vas a pedir a Maxi cuando tira el brazalete y sale del campo en Oporto como el que viene de esperar fila en una cola del INEM, o qué le vas a pedir a Simao si ese mismo partido recibe un penalti de libro y se levanta con la cara de aquel que ha perdido el autobús en un día lluvioso, o qué le vas a pedir al perseguido, al uruguallo Forlán, lamentable personaje por cierto el tipo este. De vez en cuando te sale uno que le coge cariño a los colores, por su afición, quien sabe por que, pero lo normal, estando los que están, es que allí a nadie le importe nada más que cobrar lo suyo y hacer lo que se espera de ellos. Callar, correr lo mínimo exigible, y hacer lo que diga el entrenador, tragar con capitanes impuestos, y con lo que haga falta, y si un día, se meten en un entrenamiento los susodichos seguidores del Frente Atletico, con un pasamontañas y con unas maneras poco amistosas, te callas, y dices que hablar con la afición es positivo. Así nos va.
Yo soy de los que piensa que si, que Raul García es muy normalito, que falta un lateral, o dos, y que no vendrían mal dos buenos centrales, y un tío que la toque en el medio, pero aún así, creo que esto no es un problema de jugadores, no es un problema de secretario técnico. Pero quien le dice esto a una prensa conchabada y siempre en busca de un hombre de paja en el que poder descargar una frustración que se acumula desde que algunos eran niños.
En relación a esto hay grandes o pequeñas cosas que me ponen de mal humor y lo triste es que parecen sólo los síntomas de esto que vengo comentando, un problema que tiene que ver con el modelo de club que intentan desde hace años crear estos dos arquitectos de la inepcia, estos dos gerentes de Carrefour que han querido amoldar la grandeza que un día tuvo el Atlético de Madrid a sus miserables, mezquinas y minúsculas aspiraciones.
Quizás también, esto sería otro apartado, otro día se tendría que abordar el capítulo “inteligencia”, que no ha de pasarse por alto, cada vez tengo más claro que un jugador inteligente fuera del campo tiene más probabilidades de ser buen jugador en el terreno de juego por muy limitado que sea su físico o su condición técnica, es cierto que esto no sucede siempre aunque desde luego con mucha más frecuencia que el caso inverso, es decir, que un jugador digamos, tratando de dulcificar el término, poco iluminado por el don de la elocuencia, sea un buen jugador, por muy sobradas que sean sus condiciones para jugar al fútbol. Oyendo hablar a algún jugador del atlético de Madrid en estos últimos días me ha venido a la mente esta reflexión.
Veo ahora que para algunos, el Atlético de Madrid no es una religión, ni una pasión, ni una afición. Se ha convertido en una especie de enfermedad o síndrome psiquiátrico que merece la pena hacerse mirar. Es cierto que tal como decía una de las inefables frases que nos han intentado vender, el corazón tiene razones que la razón no entiende. Pero también lo es que la razón me dice que mande a tomar por el culo a las razones del corazón y a los dos mastuerzos que dirigen al Atlético de Madrid. Por que al Atlético de Madrid, jamás lo podré abandonar.
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Muy, muy muy bueno, enhorabuena.
ResponderEliminarMuchas Gracias Moises. Se hace lo que se puede, que en estos días, viendo al atleti...es poco
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